t: citas

Cita #04

17:38
Fumando un cigarrillo.
Leyendo un libro que empecé
hace seis meses. Esperando.
A que alguien llame por teléfono.
La vida esta tarde se me hace
tan monótona, tan insoportablemente
como tres gerundios al comienzo de un poema.

Seguro que a Eliot no le pasaban estas cosas. - Roger Wolfe.
t: citas

Cita #03

15:00
El arte es un acto personal contra el olvido.
Murasaki Shikibu
t: citas

Cita #02

8:21
Decís que mi manera de pensar es
inadmisible. ¿Y qué importa? Buen
loco es el que se propone prescribir a
otros una manera de pensar.
Mi pensamiento es fruto de mis reflexiones,
pertenece a mi vida y a mi constitución.
No está en mi poder el cambiarlo,
y aunque lo estuviera no lo haría.
Este modo de pensar que condenáis es
el único consuelo de mi vida, lo único
que me alivia en mis sufrimientos y
prisiones, lo que crea todas mis alegrías
en el mundo; y más me importa
él que mi vida. Lo que ha causado mi
desgracia no es mi manera e pensar,
sino la de los demás.

Marqués de Sade.
t: citas

Cita #01

7:51
Tell me why the stars do shine,
Tell me why the ivy twines,
Tell me what makes skies so blue,
And I'll tell you why I love you.
Nuclear fusion makes stars to shine,
Tropisms make the ivy twine,
Raleigh scattering make skies so blue,
Testicular hormones are why I love you.
Issac Asimov. 

[Vicios en la ficción] Test de Bechdel: ¿Cuánto hablan las mujeres en la ficción?

9:54
¿Alguna vez se han fijado en la poca participación femenina en la ficción? Muchas veces uno cuando escribe comete el error de hacer que todos los personajes se comporten en función de lo que el protagonista necesita y nos olvidamos de que cada quién tiene su propia historia. Ahora, si nos fijamos particularmente en las mujeres, éstas muchas veces existen sólo en función del protagonista masculino, son el personaje a rescatar, el premio que toca cuando el héroe ha concluido su viaje.

Todo en función de lo que el protagonista necesite.

Tal vez algún otro día vuelva a hablar de los personajes en función del protagonista, pero hoy toca hablar del test de Bechdel.

Este test fue creado en los 80's, y casi por accidente, por Alison Bechdel, quien es una autora de cómics y en una de sus tiras sucedía esto:

Clic para ver en grande.

Uno de los personajes de la tira dice que ella sólo ve películas cuando éstas cumplen tres simples reglas:
  1. Hay al menos dos personajes femeninos.
  2. Estos personajes hablan entre sí al menos una vez.
  3. La conversación es sobre algo que no tenga que ver con hombres.
Esto surgió como una especie de broma, pero cuando uno se pone a pensar en ello se da cuenta de que hay películas grandiosas, como El señor de los anillos o Star Wars (los episodios originales) que no pasan el test. 

Es muy importante aclarar que esto no implica que una película sea machista o no, es más como para hacer una estadística y en lugar de decir que 8 de cada 10 gatos prefieren Whiskas, uno dice que 8 de cada 10 películas no pasan el test.


Hay todo tipo de historias, desde las que da igual el género de los personajes, las historias protagonizadas por mujeres pero que dejan mal parada a la mujer, las que tienen buenos personajes femeninos, las que sólo tienen personajes masculinos y son definitivamente sexistas y un largo etc. El punto del test al aplicarlo es algo general, se trata de mostrar que las historias que nos venden en su mayoría son historias de hombres; el test no es algo particular, como ya lo he dicho, que una película pase o no el test no implica que sea o no machista (ni mala ni buena).

Yo sé que uno puede decir que si la historia se desarrolla en cierto ambiente, o cierto mundo, en donde las costumbres son que no haya mujeres participando activamente en lo que sea que se esté llevando acabo, es lógico que en la historia haya pocas (o ninguna). Como en El señor de los anillos, que es un ambiente fantástico-medieval, en donde las mujeres están para cuidar a su pueblo y quedarse a salvo. Y está bien, las tres mujeres que salen son bastante buenas, me gustan mucho, son grandes personajes. Sí, uno puede justificar así las cosas. Pero la cuestión es que no hay un equilibrio entre la cantidad de historias que tratan sobre las aventuras de un hombre y las que tratan sobre las aventuras de una mujer.

Esto te lleva a pensar que lo que una mujer tiene qué contar es mucho menos interesante que lo que un hombre cuenta. Te hace pensar que el mercado está pensando para una audiencia masculina y no para una en donde hay hombres y mujeres.

Otra cosa de las que este test te hace dar cuenta es que uno ya está tan acostumbrado a la abundancia de historias masculinas y cuando se topa con esto y se pone a pensar se queda sorprendido, porque es cuando uno se percata de la poca representación femenina. Lo grave no está a nivel consciente, está a nivel subconsciente, en que es tan normal que uno ni siquiera se da cuenta, así que yo me pregunto hasta qué punto esto nos ha influido.

A mí en particular me hizo pensar en mis propias historias. Siempre me ha sido más fácil identificarme con personajes masculinos, así que es natural que a la hora de escribir haya empezado a hacerlo con ellos, porque me era más fácil. Pero, el número de historias que tengo que cumplan el test es similar a los 8 de cada 10 gatos. 

He hablado con amigos sobre este test y cuando se ponen a pensarlo caen en cuenta de la poca representación femenina y se quedan sorprendidos, tal como me pasó a mí. Así que la importancia está en que colectivamente estamos acostumbrados a que nos cuenten historias sobre hombres, no sobre mujeres, y eso no está bien. Sé que muchos pensarán que a fin de cuentas es ficción y no tiene importancia, pero habría qué pensar en qué tanto nos influye la ficción y qué tanto nos refleja como sociedad. No hay que subestimar el poder de las historias que nos venden, porque éstas traen muchos mensajes implícitos, como el consumo de ciertas mercancías (por ejemplo) o el apoyo a ciertos políticos.

Eso da tema para otro post, pero quiero terminar con esto: hasta qué punto nos influye y nos refleja que haya tan pocas historias, ya no centradas en mujeres, sino con un par de mujeres que hablen entre sí de otra cosa que no sean hombres.

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g: general

[Cuento] Humo

12:45


Acerca lentamente el porro a su rostro con movimientos ansiosos. Escucha el roce que provoca el cerillo contra la superficie de madera al ser encendido y el calor aumenta conforme ella acerca la mano a su cara. El churro ha quedado colgando en su boca y el fuego que ella tiene en sus manos se aleja una vez que el humo empieza a ascender.

Pierde su mirada en las espirales que forma el humo y el olor que despide el churro hace que sonría. La atmósfera a su alrededor queda viciada del penetrante aroma a marihuana.

Ella ríe y respira profundamente, siempre le ha gustado el olor. Le recuerda que la niña buena queda lejos en ese momento, y en cualquier otro si es que está él, muy lejos.

Da una onda calada, pone el porro entre sus dedos y lo aleja de su boca, ella lo toma antes de que él pueda hacer cualquier comentario y hace lo propio. Él ha cerrado los ojos y aún no ha dejado ir el humo, disfruta el sentir cómo es que viaja a sus pulmones y cómo lo va relajando poco a poco. Después de unos instantes lo deja escapar. Abre una vez más los ojos para observar las volutas que el humo forma.

Oye otra carcajada, una que dejó sus labios sin que él se percatara. Comienza a sentir el efecto, aunque aún no es suficiente. Ella coloca el porro en su mano y él vuelve a fumar; ha dejado la mirada fija en él, le encanta cómo es que fuma. Él sólo clava la mirada en la punta del churro, le gusta creer que con el fuego que consume la mota también se van los problemas que tiene. Y efectivamente, al poco tiempo son sólo el aroma, el humo, las manos de ella y su risa escandalosa, él y sus ojos vidriosos.

No siente el momento en el que ella ha acortado la distancia, sólo siente las hebras de cabello chocar contra sus mejillas y aspira el humo que ella exhala. Ella ríe junto a su oído y susurra algo que no llega a entender.

La toma de la cintura y la sienta en sus piernas, da una calada más y entierra la cabeza en la melena rojiza. Comienza a besar su cuello.

—Es como si fuera la primera vez.

—Pero no lo es.

—De algún modo sí.

—Déjalo ya, no lo es —gime.

—Tal vez, pero no será la última.

—Tenlo por seguro.

Una mano se cuela en las bragas de ella y los restos del porro quedan olvidados a un lado consumiéndose.


g: horror

[Cuento] Palomas

15:19

Escrito en el 2008.



Era cerca de media noche, Amparo dormía. Había sido un día agotador, de hecho había sido el día más cansado desde su llegada. Hacía un par de días que se encontraba en esta especie de retiro, no que fuera una persona espiritual, pero su trabajo lo había requerido. Había sido necesario que rentara una cabaña en un lugar más o menos apartado de aquel bosque, pues sería mucho más fácil encontrar los animales que buscaba y tomarles fotos.

Comenzó con los animales más grandes y fáciles de localizar: ciervos, conejos y ardillas. La mayor parte de sus fotografías habían salido bastante bien, por lo cual se sentía orgullosa y satisfecha. Ahora, empezaría con algunas aves.

Sin embargo, desde que llegó, el comportamiento de los pájaros era anormal, por no decir extraño. Para empezar, era rara la vez que los lograba ver, las aves que acostumbraban estar en grupo ahora eran solitarias y las que eran solitarias ahora estaban acompañadas. Las águilas ya no atravesaban el cielo y los búhos se mantenían despiertos durante el día.

Esa noche, Amparo despertó súbitamente. La razón había sido un inesperado sonido, algo que perturbó la paz nocturna. Lo primero que ella hizo fue asomarse por la ventana, pero lo único que consiguió ver fueron varias plumas volando alrededor de la cabaña. Pensó en las aves, en su extraño comportamiento y en la foto que podría obtener. Salió de la cabaña, cámara en mano, pero, aún, solo veía plumas volar a su alrededor.

De nuevo escuchó aquel ruido, era algo que no podía describir por completo, se asemejaba a un graznido, pero estaba segura de que no se trataba de uno. Sin saber qué más hacer, decidió seguir el sonido.

Caminó por el bosque hasta que llegó a un claro. Las plumas seguían volando a su alrededor, impidiéndole ver más allá y el sonido se escuchaba cada vez más fuerte. De pronto, las plumas cayeron al piso permitiéndole ver lo que había en el centro del claro.

Palomas, decenas de palomas rodeaban el cadáver de un cervatillo y aparentemente lo comían. Después, llegaron algunas águilas y, al ver a las palomas, se alejaron. Al parecer, todos los pájaros huían de las palomas, ya que lo sucedido con las águilas se repitió con otras aves.

Ella tomó varias fotografías, pero el sonido producido por la cámara alertó a las palomas. De nuevo, una lluvia de plumas. Algo la picó, a este picotazo le siguieron varios. Ella corrió tratando de huir. Pero, entre plumas y piquetes, no era capaz de distinguir el camino que debía seguir y tropezó.

Pronto se vio cubierta de palomas. Sentía cómo empezaban a desgarrar el camisón de su pijama, cómo seguían con su piel. Comenzó a sentir cómo la sangre fluía entre sus piernas y en su abdomen y el dolor fue inmenso. Gritó como no lo había hecho nunca.

Cerró fuertemente los ojos y puso sus brazos frente a su cara en un desesperado intento de protegerse. Trató de dar vueltas sobre el piso, pero pronto quedó atrapada entre los árboles. Después, intentó levantarse y seguir con su huida, pero la cantidad de palomas no la dejó.

Estaba cansada, asustada, adolorida y angustiada. Recordó la cámara. Como pudo activó el flash y presionó el obturador. La luz asustó a las palomas, las cuales se alejaron, dándole tiempo suficiente para ponerse de pie y echar a correr de nuevo.

Estaba terriblemente asustada cuando consiguió llegar a la cabaña. Después de encerrarse, caminó de forma ausente hacia su habitación. Cuando se vio en el espejo no pudo creer que esa imagen le perteneciera. Estaba cubierta de sangre, más pálida que nunca y su rostro mostraba una expresión de terror que jamás había visto.

No podía pensar, su mente estaba en blanco. Se sentó en lo primero que encontró y mantuvo la mirada fija en el frente. De pronto, una pluma blanca pasó frente a ella.


r

Qué y quién.

11:07
El qué, es sencillo de poner en unas cuántas palabras, aunque no del todo correcto tal vez. No importa, para estos fines servirá. El qué son cuentos, o cosas que asemejan serlo aunque no lleguen a uno. Así que diré que el qué es alguien que escribe, una escritora en ocasiones, dependiendo de lo bueno que resulte ser lo escrito, porque alguien que escribe y una escritora no es lo mismo.

El quién, para estos fines es también sencillo decirlo, aunque de nuevo no sea lo más correcto. El quién soy yo. A quien a veces le gusta escribir, en sus tardes de ocio o de pura procastinación. Tampoco importa. La inspiración y las ganas vienen y se van con una facilidad asombrosa, así que hay que pescarlas cuando se pueda, y cuando no, al menos intentarlo.

El por qué, la explicación más sencilla es porque quiero. Quiero un lugar en donde poner mis ideas y demás, si alguien lo lee qué bien. Y si comentan algo, aún mejor.

En corto: 

Cel. Mujer. 1990. Español, inglés, japonés, alemán: friki de los idiomas. Friki en general. Fan de las historias. Física. Anime y manga. Libros y webcómics. Ficker. Haikus. Minicuentos. Ficción breve. Series. Películas. Música. Rojo con blanco. Café. Té. Ciencia. Mitología.

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